jueves, 7 de abril de 2011

Rafael Zanzio

Raphael - Raffaello Sanzio - Portrait of Elisabetta Gonzaga
Elizabetta Gonzaga
Los especialistas no consideran unánimemente este retrato como obra de Rafael, apuntándose a Giovanni Santi - padre del maestro - como el creador del retrato que sería acabado por el hijo tras su fallecimiento en 1494. Esta hipótesis se apoya en el aspecto flamenco de la tabla, la aplicación quatrocentista del color y la inexpresividad del alargado rostro. Tradicionalmente fue incluso atribuida a Mantegna,Durero y Caroto.La esposa de Guidulbaldo de Urbino aparece de frente al espectador, recortada su figura ante un paisaje de clara inspiración umbra, destacándose los detalles de su vestido para quedar en un segundo plano la expresividad del rostro que más bien parece un estereotipo, como si de un icono se tratara. El colorido de las mejillas y los reflejos luminosos de las montañas tienen cierto aire rafaelesco.

Miguel Ángel


Aminabad.
El príncipe de los levitas Aminabad aparece sentado frente al espectador en la zona izquierda del primer luneto de la pared izquierda respecto al Juicio Final. A su lado encontramos a una joven que se peina en una postura contraria, mostrando un cierto gesto de melancolía. Los paños de la mujer se ciñen a su cuerpo dejando apreciar su potente anatomía casi masculina, creando un espectacular escorzo con la tensión de su cuerpo y dotándola de volumetría al cruzar sus piernas y proyectar el brazo hacia el espectador al igual que ocurre con Aminabad cuya perspectiva frontal está resuelta con maestría, obteniendo una figura con gran volumen. Ambas figuras aparentemente aisladas parecen buscarse con la mirada, pudiendo tratarse de algún significado hasta hoy oculto.

Miguel Ángel


Tondo Doni.
Miguel Ángel trabajó su primera etapa en Florencia, bajo la protección de los Médici, especialmente como escultor. En esta ciudad recibió el encargo de la poderosa e influyente familia Doni para realizar una Sagrada Familia, que el artista inscribió en un círculo (tondo). De ahí el sobrenombre con que se conoce a este cuadro. La formación como escultor de Miguel Ángel determinó el aspecto de sus figuras, que parecen de una raza de gigantes y cíclopes. Asimismo, pese a lo temprano de la fecha, la complejísima estructura de la composición anuncia el Manierismo, del que se le considera precursor. La estructura se basa en una curva helicoidal, que prácticamente no había sido empleada hasta ese momento. La base de la curva es la Virgen, con unas poderosas piernas que recuerdan los mantos y las vestiduras de las silabas en su obra de 1509-1511 en la Capilla Sixtina. María se gira sobre sí misma hacia su derecha para recoger o entregar al Niño a San José. El Niño se encuentra en ese famoso "equilibrio inestable" que caracteriza las figuras del artista, tanto en pintura como en escultura. San José continúa el movimiento espiral, balanceando el cuerpo esta vez hacia la izquierda, en cuclillas, sin apoyarse de manera segura en ninguna parte, una pierna abierta para prestar apoyo al Niño y otra para sostenerse a sí mismo. El efecto es de movimiento, inestabilidad, de grupo apilado que puede derrumbarse en cualquier momento y sólo se sostiene merced a la increíble fuerza que emana de todos ellos. Como decimos, esta composición era inusual en la época; sin embargo, el rasgo más controvertido del Tondo Doni es el friso de desnudos que hay en el fondo. ¿Qué significan todos esos jóvenes de belleza atlética tras la Sagrada Familia? Se han interpretado como una alusión a la Edad Dorada del hombre, ese estado paradisíaco que los filósofos griegos creían anterior a la civilización. En la Edad Dorada, como en el Edén cristiano, el hombre estaba en contacto directo y en gracia con la Naturaleza y no requería vestidos, ni herramientas, ni armas. Dada la influencia del neoplatonismo en los círculos intelectuales florentinos, es probable que Miguel Ángel esté cerrando el círculo que se inició con el paraíso de la filosofía griega (pagana) y que finaliza con la llegada de Dios al mundo, que devuelve la perfección perdida.

Leonardo Da Vinci


Dama con armillo.
La identidad de esta joven, durante muchos años desconocida, se ha fijado por fin en una de las amantes de Ludovico Sforza, Duque de Milán. Se trata de Cecilia Gallerani, que siguió a Ginevra de Benci cuando ésta se casó. La joven aparece retratada con un armiño en los brazos. Este animal se usaba para cazar ratones, pero además, probablemente se trata de una alusión al nombre de la muchacha, puesto que armiño en griego se pronuncia "galé". Estos juegos eran muy comunes, como el del citado retrato de Ginevra u otros de la época. El retrato fue tan retocado en épocas posteriores que llegó a dudarse de la intervención de Leonardo en el mismo. El fondo no debía de ser negro en origen, sino que posiblemente tuviera elementos paisajísticos. Destaca, por otro lado, la desproporción existente entre la mano y el rostro de la muchacha, una mano estilizada y elegante que acentúa el porte regio de la modelo. El cuadro pasó a poder del rey de Francia, admirador de Leonardo y conquistador de Milán. Durante la Revolución Francesa su destino fue el príncipe Czartoryska, en cuya colección se mantiene hasta nuestros días.

Leonardo Da Vinci




Bautismo de Cristo.
El cuadro con el Bautismo de Cristo pertenece a Verrocchio. El concepto de autor no era el mismo en la Florencia del siglo XV que hoy día. Allí, el maestro de taller era un empresario que aseguraba a sus clientes la calidad y la satisfacción de las fechas, exigencias y necesidades de la obra. Obviamente, la mayor intervención del maestro en un cuadro concreto aumentaba su valor. Pero lo normal es que la obra fuera una tarea colectiva, en la que todos los oficiales participaban cada uno en su especialidad. Por ello, consideramos ésta la primera obra al óleo de Leonardo, puesto que es la primera vez en que se ha registrado sin lugar a dudas su intervención. En efecto,Leonardo trazó sobre la composición original de su maestro, Verrocchio, el paisaje de fondo, inconfundible y totalmente alejado de la dura rotundidad de los elementos del paisaje en primer plano. También añadió, ya terminado el cuadro, el angelito de perfil, de una belleza turbadora a quien el otro ángel parece mirar con rostro estúpidamente admirativo. También de Leonardo es el suave difuminado del torso de Cristo, que destaca contra el modelado duro, casi pétreo, del pecho del Bautista.

Andrea Mantegna


Parnaso.
El destino de este cuadro era el "studiolo" de Isabella d'Este, quien se lo encargó a Mantegna en 1497 junto al triunfo de la virtud. Se titula un poco arbitrariamente el Parnaso, porque se ha querido ver en las muchachas danzantes las nueve musas de las artes. Sin embargo, en los inventarios antiguos figura como una Venus y Marte rodeados por los dioses. Nos inclinamos más hacia esta interpretación, porque de ser el Parnaso, Apolo debería tener un papel más protagonista, llevar su corona de laurel y tendría que aparecer la fuente Castalia que se supone la fuente de la inspiración para todos los creadores. Siendo el Parnaso no se explica la presencia de Mercurio ni Vulcano; así, parece un cuadro laudatorio de los amores adúlteros de Venus, esposa de Vulcano, con el dios de la guerra, Marte. Así se explica el gesto acusador de Vulcano en su cueva del fuego, contestado irónicamente por Cupido. Las jóvenes bailarinas serían, en esta explicación, nueve ninfas que bailan en honor de los amores de los dioses, acompañadas por Apolo a la lira. Mercurio, con el caballo Pegaso, lo observa todo como mensajero que es de los dioses. Como detalle curioso tan sólo queremos indicar la presencia de unas escobas en el ángulo inferior izquierdo, puesto que el espacio de baile, pese a ser campo abierto, se ha limpiado para que los pies descalzos de las ninfas no se hieran ni ensucien.

Andrea Mantegna


Bacanal con tonel.
Algunos historiadores antiguos han atribuido a Mantegna y a Pollaiolo la invención del grabado en cobre. Esta atribución parece no ser cierta pero sí es verdad que fue uno de los primeros maestros en emplear el grabado para difundir su obra y aumentar su fama. Parece que Mantegna tenía en 1475 un grabador llamado Simone Ardizzoni di Reggio pero él mismo aprendió el arte de grabar en una fecha desconocida. Se apunta la estancia en Florencia en 1466 como el inicio de su aprendizaje mientras que Vasari retrasa la fecha hasta el viaje a Roma, es decir, entre 1488 y 1490. En la actualidad se consideran como auténticos siete grabados, compaginando la temática religiosa con la mitológica. En esta Bacanal, Mantegna se ha inspirado en escenas de sarcófagos báquicos romanos para simular el aspecto de friso que también empleará en las grisallas - véase Judith Sansón y Dalila - mostrando su afición al mundo antiguo. Las figuras se muestran en variadas posiciones debido a los efectos del vino, exhibiendo sus anatomías desnudas inspiradas en esculturas más que en el natural.